Marina es ingeniera agrónoma, pero también una esmerada participante de nuestra comisión directiva. Cuando supo que estábamos buscando el lugar “ideal” para liberar a Juancho. No dudó en expresar con alegría que ella sabía donde, y no solo aseguraba tener el lugar ideal, sino que se ofreció a proceder ella misma al acto de liberación.

 Pero, ¿porque estaba tan seguro de contar con el espacio indicado?, sucede que en el marco de su actividad en la que recorre muchos caminos rurales del noroeste de la provincia, ella, siempre atenta, había descubierto un lugar despoblado de humanos, pero que a su vez ofrecía garantías de sustento para nuestro pequeño cazador, ya que no solo había lagunas con abundante fauna, sino que también en las inmediaciones había un cementerio de animales (vacunos) que servirían como sustento mientras la suerte en la cacería le diera la espalda.
Así, con celu en mano su compañera de trabajo documentó el momento. ¡Esperá, esperá, no tan rápido!, fue solo lo que atinó a decir ante la prisa de don zorro que lejos de tener intenciones de posar se alejó sin decir gracias.
No importa, tampoco nuestras damas las necesitaban, la sensación que deja el sentir que la tarea está realizada no tiene precio. ¡Tampoco se trata de emular a Danza con Zorros!, ¿o era Lobos?. Va, no importa, ¡lo que importa es que hay otro libre más!